
Y de ahí -pienso-, ha de emerger su último e inédito verso. El destilado más transparente de percibir a su Luz , su buen amor, durmiendo en vida y él completamente desnudo por la desolación :
"Acontece la noche y estoy solo /cargo conmigo mismo a duras penas/
al buen amor se lo llevó la muerte /y no sé para quien seguir viviendo".
Desde que Luz no estaba -aún con Alzheimer-, Benedetti no era persona. Lo notarizó en su verso y desde ese momento seguramente inicio el transito y comenzó a cabalgar en el absurdo -pero inexorable- complejo aristotélico-socrático de cuerpo-persona-alma.
Pero su espíritu, volátil , ubicuo y pneumático ya es eterno. Y como todos los que le precedieron, ha resucitado en quienes lo recuerdan y viven desde la Paz, motor de la resurrección de los hombres buenos. ¿No veis como aun arde su corazón? . Benedetti, verdaderamente ha resucitado. Así de fácil